En Chile existen más de 450.000 personas sordas y 430 millones en todo el mundo tienen una pérdida auditiva. El arte visual posee la capacidad de transmitir ideas complejas sin necesidad de palabras, a través de fotografías, pinturas o intervenciones artísticas que generan preguntas, emociones y reflexiones que trascienden culturas, idiomas y experiencias distintas.
Dagoberto Huerta, primer bailarín sordo en Chile, señala que a lo largo de la historia, bailarines internacionales han utilizado diversos métodos de desarrollo que van más allá de las técnicas tradicionales de vibraciones o sensoriales. Han transformado la fotografía en un lenguaje de expresión audiovisual, ofreciendo una perspectiva diferente que permite transmitir experiencias, dolencias, vida, sentimientos y emociones desde la profundidad del arte y la cultura.
Huerta expresa que «lo disruptivo no nace de querer llamar la atención; nace de ser profundamente honesto con nuestras propias experiencias. Hoy las nuevas tecnologías, las artes visuales, la fotografía, la danza, la lengua de señas, nos permiten construir formas de expresión que antes era impensadas. Nunca había existido un momento con tantas posibilidades por crear desde nuestras propias identidades».
La fotografía permitió llevar la investigación de la Danza de Señas hacia un nuevo territorio artístico centrado en la corporalidad, donde convergen disciplinas como la danza, la fotografía, la moda, el maquillaje artístico, el diseño visual y la investigación.
La danza para personas sordas constituye una práctica de expresión corporal y comunicación que trasciende la barrera auditiva. Mediante la percepción de vibraciones, la expresión visual y la Lengua de Señas, los bailarines sordos logran interpretar el ritmo, conectar con el movimiento y desarrollar una gran autonomía.
Tania Roitman, especializada en arte visual, maquilladora y creadora, ha construido su trayectoria vinculada a la intervención corporal, la dirección de arte y la exploración de nuevas formas de representación visual. Dagoberto Huerta destaca que «Tania aportó una visión estética potente desde la moda, el maquillaje artístico y la construcción de imágenes contemporáneas. Cada vestuario, cada intervención y cada composición visual fue pensada para comunicar conceptos específicos relacionados con la percepción, la diversidad y las distintas maneras de experimentar el mundo».
Por su parte, Roitman comenta que «lo más importante es que este proyecto no busca representar a una persona sorda desde una mirada externa, busca construir, desde la colaboración artística, nuevas formas de mirar el cuerpo, la diferencia y la creación contemporánea».
Con Información de g5noticias.cl
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