Luces, ruidos y disfraces incómodos pueden transformar la celebración en una experiencia abrumadora para niños y niñas neurodivergentes.
La celebración de Halloween, asociada a la creatividad y la diversión comunitaria en los barrios, puede convertirse en un desafío abrumador para niños y niñas neurodivergentes. Las luces, los ruidos y los disfraces incómodos son factores que transforman la esperada fiesta en un momento de gran ansiedad.
La imprevisibilidad de la noche, sumada a una avalancha de estímulos, puede hacer que la experiencia resulte especialmente difícil para quienes viven esta condición. La fecha, pensada como una instancia lúdica, requiere de ajustes para ser efectivamente inclusiva.
La discusión trasciende lo local: la necesidad de pensar celebraciones comunitarias más inclusivas es un desafío presente en todo Chile.
Elaborado a partir de informacion de laregionhoy.cl.
