Prosperina Inostroza, quien aprendió la tradición textil en su infancia en Quebrada del Pobre, ha dedicado su existencia a mantener viva esta práctica y transmitirla a nuevas generaciones.
A sus 78 años, Prosperina Inostroza mantiene vivo el oficio del hilado, una tradición que conoció durante su infancia en Quebrada del Pobre en La Ligua. El tejido ha sido parte central de su historia de vida, permitiéndole no solo perfeccionar una técnica ancestral, sino también dedicarse a enseñarla a nuevas generaciones.
A través del programa Wanaku, la tejedora ha logrado el reconocimiento formal a una vida dedicada a preservar esta práctica artesanal, consolidando su rol como transmisora de conocimiento en una tradición que forma parte del patrimonio cultural local.
Elaborado a partir de informacion de www.observador.cl.
