Durante su exposición en el Encuentro Nacional de la Empresa (ENADE) 2025, el periodista y candidato presidencial, Harold Mayne-Nicholls advirtió sobre los posibles efectos negativos que podrían tener los recortes contemplados en el Presupuesto 2026, particularmente en programas esenciales para el desarrollo educativo del país.

En su intervención, Mayne-Nicholls destacó que los ajustes financieros impactarían directamente en áreas críticas como la educación parvularia, la salud escolar y los programas de apoyo administrados por la JUNAEB, que benefician a cientos de miles de estudiantes en todo Chile. “No podemos aceptar que se reduzcan recursos en los niveles donde más se necesitan. Si descuidamos la educación inicial y el bienestar escolar, hipotecamos el futuro del país”, sostuvo el ex timonel de la ANFP.
El aspirante a La Moneda coincidió con las advertencias realizadas días atrás por la senadora Yasna Provoste, quien había alertado que los recortes propuestos podrían generar “daños irreparables” en comunidades estudiantiles, sobre todo en regiones con mayores brechas y carencias estructurales. La parlamentaria por Atacama ha sido una de las voces más activas en el debate presupuestario, insistiendo en la necesidad de fortalecer la inversión directa en los estudiantes y en los establecimientos educacionales.
Mayne-Nicholls también cuestionó la distribución actual del gasto público en educación, señalando que, si bien sigue siendo uno de los sectores con mayor presupuesto estatal, una parte significativa de los recursos se destina a personal y administración, especialmente con la expansión de los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP). Esta situación, advirtió, deja en segundo plano los fondos que impactan directamente en los aprendizajes, la infraestructura escolar y la equidad territorial.
“Chile necesita una mirada moderna y eficiente sobre su sistema educativo. No se trata de gastar más, sino de invertir mejor: en los niños, en los profesores y en las escuelas que sostienen el tejido social de cada comunidad”, afirmó el candidato.
La coincidencia entre las posturas de Provoste y Mayne-Nicholls refleja una preocupación transversal por el destino de la educación pública, en un contexto donde el país enfrenta nuevos desafíos económicos y sociales. Ambos subrayan la urgencia de proteger los programas que garantizan acceso equitativo y calidad educativa, especialmente en las regiones y sectores más vulnerables.
Mayne-Nicholls cerró su intervención enfatizando que las decisiones presupuestarias deben tener una mirada de largo plazo y centrarse en las personas: “Invertir en educación es invertir en el desarrollo humano, en la innovación y en la justicia social. Si Chile quiere avanzar, no puede permitir que la educación vuelva a ser una variable de ajuste.”
