El viernes pasado, en el Museo del Inmigrante ubicado en el cerro Concepción en Valparaíso, el alcalde de Quillota, Luis Mella, entregó una carta al Cardenal Fernando Chomalí en la que solicita su ayuda para reabrir la iglesia de Santo Domingo.
Hace poco más de 5 años, la congregación de los Dominicos cerró las puertas de esta iglesia, que constituye un patrimonio importante de Quillota y la región, sin consulta previa y sin considerar el fervor religioso de cientos de familias de la ciudad. Con este cierre, se privó a los católicos de visitar a la Virgen de Pompeya y de dirigirse a la Sierva del Señor María del Carmen Benavides y Mujica (1777-1849), conocida popularmente como Beatita Benavides, sobre quien existe un expediente de beatificación en proceso desde 1989.
Esta santa quillotana mantuvo durante 50 años un Asilo Universal en la ciudad, donde atendía a enfermos, niños, desamparados y a los más pobres. Tras su muerte, los vecinos debieron organizarse para fundar un hospital y así reemplazar su extraordinaria obra social.
Cuando se fundó la Villa de San Martín de la Concha, conocida como Quillota, el 11 de noviembre de 1717, el Rey de España asignó una manzana frente a la plaza a la Orden de los Jesuitas, quienes fueron expulsados del país en 1767. Seis años después, el 22 de mayo de 1773, la Congregación de los Dominicos tomó posesión del convento y toda la propiedad.
El 3 de junio de 1837, después de ser apresado en la plaza de Quillota, el ministro Diego Portales fue llevado a la herrería del convento para sellar sus grillos.
Los terrenos fueron inscritos en el Conservador de Bienes Raíces de Quillota el 22 de mayo de 1899, momento después del cual vendieron cerca de la mitad de la manzana donada, en el sector de calle Maipú.
La falta de vocaciones sacerdotales ha dejado a la iglesia sin un padre que pueda realizar oficios religiosos. La jefatura de la iglesia se encuentra en Buenos Aires, mientras que en Quillota solo una agencia inmobiliaria dependiente de Santiago cobra los arriendos de 18 locales comerciales y cuatro bodegas que generan una importante suma mensual en beneficio de la congregación.
La iglesia se incendió y fue reconstruida en 1840, posteriormente sufrió daños con los terremotos de 1906 y 1965, pero se encuentra actualmente completamente reparada y en buen estado arquitectónico.
Junto a la iglesia existe una Gruta a la Virgen de Lourdes que también permanece cerrada, a pesar de ser un espacio de oración y recogimiento para la comunidad. Tras reclamos de los fieles, se abre desde hace dos meses los días jueves entre las 11 y las 13 horas.
La propuesta del alcalde Luis Mella al Cardenal y al Obispo es que «como municipio, podemos hacernos cargo de la Iglesia y la Gruta, abrirla los días jueves y domingo, para comenzar y conseguir un sacerdote o un diácono que pueda hacer un oficio los jueves y domingos, ya que siempre fue un lugar de culto para cientos de quillotanos».
El alcalde destacó además que en el interior del templo cerrado se encuentra sepultada la Beatita Benavides, que representa el mayor legado de solidaridad de la ciudad.
Ha llegado el momento que los Dominicos reactiven su templo o lo devuelvan a la ciudad de Quillota.
Con Información de www.observador.cl
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