La nueva generación de inteligencia artificial autónoma, capaz de operar con permisos y accesos de la empresa, reabre la pregunta sobre cuánta autonomía entregarle a estos sistemas.
La nueva generación de inteligencia artificial (IA) ya no se limita a generar respuestas: puede ejecutar acciones utilizando credenciales, permisos y accesos corporativos. Este cambio plantea una nueva interrogante para las organizaciones chilenas: ¿cuánta autonomía están preparadas para otorgar?
El desafío interpela directamente a los ejecutivos del país, acostumbrados en los últimos años a una IA que redacta correos electrónicos o resume contenidos. Con la llegada de la IA autónoma, la discusión deja de ser solo productividad y pasa a ser el control de sistemas que operan con permisos reales dentro de las empresas.
Se trata de un tema de alcance nacional, que cruza a compañías de distintos rubros y tamaños y que obliga a definir límites y resguardos frente al nuevo rol de la tecnología en la gestión empresarial.
Elaborado a partir de informacion de g5noticias.cl.
