Locales de música, baile y encuentros fugaces dieron fama a la comuna; el Sony Boy fue el último bastión de esa época.
Durante décadas, La Calera tuvo una intensa vida nocturna que se convirtió en un sello de la comuna. Locales nocturnos de música, baile y “amores” fugaces fueron parte de la ciudad durante muchos años.
Según el registro de El Observador, el Sony Boy fue el último bastión de la bohemia local. En ese contexto, muchas personas llegaban a La Calera atraídas por esa oferta nocturna, que caracterizó a la comuna durante varias décadas.
Elaborado a partir de informacion de www.observador.cl.
