Jueves, 30 de Julio de 2026
Nacional

La educación como acto de libertad, no de sometimiento

Para los estudiantes, la realidad de la educación escolar presenta características de rigidez y represión que prevalecen sobre los principios pedagógicos. El énfasis en el silencio y la obediencia ha superado la libertad del alumnado para cuestionarse e incidir en su propio desarrollo formativo. Durante años se ha promovido la noción de que el buen estudiante es quien cumple instrucciones, no genera conflictos y estudia de manera responsable.

Sin embargo, esta concepción implica una simplificación perjudicial tanto para el país como para los estudiantes. Cuando este estándar genera desinterés por la educación, no se evalúa si el sistema está logrando sus objetivos. En cambio, se califica a estos jóvenes como indisciplinados o simples víctimas de su entorno social, trasladando la responsabilidad principal a las familias.

Es fundamental reconocer que el futuro de Chile dependerá de cómo educamos a las generaciones que serán responsables del país. Cuando se observa indisciplina académica en el estudiantado, debe entenderse no como una característica inherente de ciertos estudiantes problemáticos, sino como una reacción al entorno educativo en el que se desenvuelven.

Michel Foucault en su obra Vigilar y castigar (1975) demostraba cómo las escuelas, las cárceles y los cuarteles comparten una lógica similar de control y obediencia. Existe una costumbre arraigada en parte de la población que valida la experiencia educativa actual o considera suficiente que sea funcional sin cuestionarla más. Esta práctica, junto con la ausencia de pensamiento crítico para evaluar el sistema, genera un pensamiento que perpetúa estructuras que enseñan obediencia mientras proclaman promover la libertad y el pensamiento crítico personal.

La educación se desarrolla en el seno familiar y en el colegio del estudiante, de modo que cuando uno falla, corresponde al otro suplir esas carencias. No obstante, el sistema educativo tiende a enfatizar la responsabilidad familiar sobre sus propias deficiencias. Es cierto que muchas familias ofrecen una crianza deficiente, pero es necesario diferenciar los aspectos. Que un estudiante provenga de un contexto familiar con crianza inadecuada no faculta al colegio para evadir su responsabilidad ante el desinterés por el estudio que emerge. Al fin, el interés por el aprendizaje, la convivencia entre compañeros y la formación humana son responsabilidad del sistema educativo. Vivimos en un sistema donde el éxito se atribuye a la institucionalidad, pero la deserción, el desajuste y el desarrollo de una mente autónoma se atribuyen a problemas personales o contextuales del estudiante. Mientras se observan estudiantes que avanzan pese a su contexto familiar, hay también estudiantes que lo logran a pesar del colegio, y en ambos casos el sistema educativo continúa hablando de trabajo colaborativo.

Finalmente, la educación requiere un cambio de paradigma en su comprensión, conciencia de su trascendencia y hacia dónde orienta el futuro del país, sin menospreciar el pensamiento del alumnado que expresa inconformidad. El país enfrenta numerosos asuntos que requieren transformación, siendo la educación posiblemente uno de los más urgentes para superar la costumbre de obediencia sin criterio. Ha habido intentos por modificar el enfoque de las instituciones, pero resultan insuficientes sin un compromiso sólido con el cambio entre estudiantes y docentes. Constituimos la base del cambio para nuestro país. Solo la conciencia y el criterio nos harán libres, pero surge la interrogante: ¿qué sucederá con Chile?

Diego Luciano Miranda Salgado

Presidente del Centro de Alumnos del Colegio Santa Marta de Coquimbo

Con Información de www.elcoquimbano.cl

La entrada La educación como acto de libertad, no de sometimiento se publicó primero en ChileLindo.

 

jefe

Redacción.

Deja tu comentario