La Araucanía concentra cerca del 25% de los caudales de Chile. La región posee agua, suelos fértiles y un enorme potencial agrícola. Sin embargo, sigue siendo una de las zonas con menor infraestructura de riego del país. La contradicción es notoria: en el lugar donde abunda el recurso, hace falta la capacidad para utilizarlo.
Esta situación no es reciente. Representa una deuda histórica con la región.
Mientras otras áreas han desarrollado durante décadas la infraestructura que les permitió modernizar su agricultura y atraer inversión, La Araucanía continúa a la espera de obras que debieron haberse ejecutado hace años. El último gran embalse construido en la región data de 1930. Casi cien años atrás.
Las repercusiones van más allá de lo técnico. Son de carácter económico y social. Cada temporada que transcurre sin nuevas obras de acumulación o distribución de agua implica miles de hectáreas que producen muy por debajo de su capacidad, menor generación de empleo, reducida inversión y menos oportunidades para las familias que dependen de la actividad rural.
Los estudios disponibles son concluyentes. En sectores como Huequén y Rehue existen proyectos que permitirían aumentar hasta diez veces la productividad agrícola mediante el riego. No se trata de suposiciones o compromisos sin fundamento. Se refiere a iniciativas evaluadas que siguen en espera de decisiones.
Frecuentemente se sostiene que La Araucanía requiere mayor inversión para superar su rezago. Es correcto. Pero también lo es que la inversión no se concretará mientras la infraestructura continúe avanzando al ritmo actual.
La infraestructura no constituye un gasto. Es la base que posibilita el desarrollo.
Los embalses, las redes de riego y las obras hidráulicas benefician no solo a la agricultura. Permiten diversificar la economía, atraer nuevas industrias, fortalecer la seguridad alimentaria, crear empleo permanente y aumentar la resiliencia regional frente al cambio climático.
Actualmente existe mayor reconocimiento respecto a la relevancia de la seguridad hídrica. Se valora que el tema forme parte del debate público, pero después de décadas de diagnósticos, ha llegado el momento de transitar hacia las decisiones.
No se requiere otro estudio para confirmar que el agua constituye una de las principales ventajas comparativas de la región. Lo necesario es contar con la infraestructura para convertir esa ventaja en desarrollo. Porque una región que concentra una cuarta parte del agua de Chile no puede seguir aguardando un siglo para construir las obras que le permitan aprovecharla.
Con Información de g5noticias.cl
La entrada Infraestructura hidráulica postergada: presidente de obras públicas advierte sobre gestión del recurso hídrico en La Araucanía se publicó primero en Quinta News.
